Archivos de la categoría ‘Reportajes’

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No diga Sangre de Mayo, diga Trafalgar

Diciembre 15, 2008

 

La película de Garci costó 15 millones y apenas recauda 700.000 euros y se ha convertido en uno de los grandes fiascos

en taquilla de nuestra historia

 

 

Reportaje realizado por Carlos Prieto

Publicado en el periódico Público el 1 de Noviembre de 2008

 

 

El análisis   “En vez erigir una estatua, hemos hecho una película para divulgar los acontecimientos del 2 de mayo de 1808”. Este fue uno de los argumentos utilizados por la Consejería de Cultura de la Comunidad de Madrid para justificar los 15 millones de euros gastados en Sangre de mayo (José Luis Garci, 2008), una cantidad que dobla la que el organismo estatal ICAA destinó el año pasado en ayudas directas a 19 filmes. Ahora, vista la recaudación en taquilla del filme, se puede afirmar que hubiera sido más rentable construir una estatua de Garci a caballo disfrazado de Agustina de Aragón.

 

            En efecto, Sangre de mayo, estrenada el pasado 12 de septiembre y sangre-de-mayoque está dando sus último coletazos, ha recaudado hasta ahora poco más de 700.000 euros. Para comprender la magnitud del batacazo hay que señalar que se trata de la tercera película del cine español más cara por detrás de Alatriste (Agustín Díaz Yanes, 2006, 22 millones) y la coproducción Los Otros (Alejandro Amenábar, 2001, 20 millones).

 

            No obstante, estos dos títulos tuvieron una carrera comercial destacable: Los Otros es la película más taquillera del cine español y Alatriste, pese a quedarse en 16 millones de euros (una cifra en absoluto desdeñable), tenía margen suficiente para seguir recaudando dinero en la taquilla internacional.

 

            En realidad, es más conveniente comparar Sangre de mayo con otros batacazos sonados en taquilla. Así, Tirante el Blanco (Vicente Aranda, 2005), que costó 14 millones de euros, sólo recaudó 1,5 millones de euros, lo que le valió el calificativo de “completo desastre”.

 

            Ahora bien, la Comunidad de Madrid (CAM) insiste en que el objetivo no era ganar dinero sino realizar una labor de divulgación cultural. En efecto, las administraciones públicas cumplen una función que va más allá de la mera recaudación. El problema viene cuando se comprueba que esta política de interés cultural aludida por la CAM sólo parece aplicarse a la película de Garci. En efecto, Madrid es una de la pocas comunidades que no apoya al largometraje, así que la subvención de 15 millones provocó malestar entre los productores del cine español.

 

            En un reportaje publicado en Público el pasado 3 de octubre, Miguel Angel Morales, director de la productora y distribuidora Wandavision, aseguraba que “con ese dinero se podían apoyar unos cuantos proyectos y es un gesto equivocado que el Gobierno regional ignore al cine y se vuelque en un solo filme. No es una crítica contra un cineasta sino contra una política errónea”, afirmaba.

 

            Además, preguntado sobre la posibilidad que la subvención a Sangre de mayo fuera el pistoletazo de salida de una nueva política de apoyo al cine español por parte de la CAM, el productor aseguraba tajante: “Este es un hecho aislado”. Visto el negocio, parece que el tiempo acabará por darle la razón.

 

            Más que como un símbolo del 2 de mayo, la película de Garci corre el riesgo de ser asociada a otro enfrentamiento bélico de la historia de España: el hundimiento de nuestra armada en Trafalgar (1805).

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James McAvoy

Octubre 20, 2008

 

“Si uno no disfruta haciendo una película de acción

entonces es mejor no rodarla”

 

 

Reportaje realizado por María Estévez

Publicado en la revista Cinerama en el nº 164 de Septiembre de 2008

 

 

La Entrevista El actor del momento en Hollywood llega de Escocia, se llama James McAvoy y todavía no ha cumplido los 30. Todo empezó con un tal Fauno de Narnia. Luego llegaron El último rey de Escocia, La joven Jane Austen y Expiación. Ahora, con Wanted (Se busca), McAvoy da un paso más, quién lo diría, como héroe de acción y seduciendo a la mismísima Angelina Jolie. En Los Angeles y en exclusiva para Cinerama, hablamos con este escocés camaleón capaz de cambiar el acento a voluntad.

 

            Parece que ha llegado ya a ese lugar en Hollywood en el que los actores pueden elegir lo que quieren… No, todavía no… todavía no puedo permitirme el lujo de elegir los personajes que quiero, aunque espero que después del estreno de Wanted eso cambie. De todas formas, te puede hacer una confesión: cuando hice esta película nadie me conocía fuera de Escocia, Expiación no se había estrenado y tuve que hacer pruebas como cualquier otro actor.

 

            Ha pasado de hacer una película romántica como Expiación a un filme de acción al más puro estilo Hollywood, con la oportunidad de besar a Angelina Jolie… Cambiar de registro fue precisamente el motivo por que decidí hacer este filme. Quería un nuevo reto, aunque reconozco que hasta ahora he tenido la suerte de que me han ofrecido personajes muy distintos. Quizá por eso es difícil catalogarme, no tengo etiquetas y no todos los actores tienen esa suerte. En cuanto a besar a Angelina, la verdad, no puedo quejarme.

 

            Supongo que no es lo mismo enfrentarse a una película como Expiación que a una como Wanted. Estos últimos, los de acción, necesitan el doble de concentración, porque sea de ese género no implica que te enfrentes con superficialidad al personaje y a eso hay que añadir la parte física. Wesley, mi personaje, es un papel serio como cualquier otro. Físicamente este proyecto fue muy exigente, estimulante y realmente muy divertido, una película cargada de acción y de estilo.

 

            ¿Qué tipo de director es Timar Bekmambetov? Le gusta ponerse manos a la obra sin perder el tiempo. Timar ha sido sin duda el cerebro de toda la película porque consigue llevar hasta el final cualquier cosa que se le ocurre.

 

            ¿Sigue cuidándose físicamente después de haberse puesto en forma para la película? No, para nada. No he vuelto al gimnasio desde que terminé el rodaje. Sólo he pasado por la sauna un par de veces. Soy perezoso y no me gusta nada hacer ejercicio.

 

            ¿Es Angelina Jolie buena compañera? Sí, es fantástica. La respeto mucho porque da muy buenos consejos, te ayuda en las escenas de acción, se toma su trabajo muy en serio y eso siempre se aprecia. Según ella cree, y yo estoy de acuerdo, si uno no disfruta haciendo una película de acción entonces es mejor no rodarla.

 

            ¿Es cierto que va a rodar The Hobbit? Ese rumor es ridículo. A mí nadie me ha ofrecido nada, te lo prometo. Si me hubieran llamado, sería el primero en contarlo porque me parece un gran honor.

 

            ¿Alguna vez soñó que llegaría donde ha llegado? Hace 10 años, desde luego, no me habría imaginado para nada que estaría donde estoy. A menudo viajo en jet privado y hago vida de estrella, pero tengo muy claro que no pertenezco a ese mundo. Me gusta pescar, vivir mi vida tranquilo y, como siempre he sido muy pesimista, sigo esperando que alguien venga a decirme que todo se ha acabado, que ya no puedo seguir siendo actor.

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Benicio del Toro

Octubre 20, 2008

 

“Hasta hace poco vivía en mi pequeño apartamento, donde no tenía ni muebles para poner los discos”

 

 

Reportaje realizado por María Estévez

Publicado en la revista Cinerama en el nº 164 de Septiembre de 2008

 

 

La Entrevista Nacido en Puerto Rico el 19 de febrero de 1967, villano hispano en la serie Corrupción en Miami (su debút ante las cámaras) y en el film de James Bond Licencia para matar, secundario robaplanos en Sin miedo a la vida, Sospechosos Habituales y El Juramento y, por fin, Oscar al mejor actor secundario por Traffic, Benicio del Toro, con su metro noventa y unos ojos sensuales cargados de ojeras, estrena ahora la película que puede cambiar su vida y el rumbo de su carrera: Che, el argentino. Cinerama habló con él en actor en el pasado Festival de Cannes, donde se vio por primera vez la película y donde se llevó, cómo no, el premio de interpretación.

 

            Antes de nada, permítame decirle que su parecido físico con el Che Guevara es espectacular… Eso hizo las cosas más fáciles, sobre todo para mí, porque de alguna manera sabía que el director y los productores estaban menos preocupados teniendo la estética del personaje a mi favor. Antes de empezar a preparar el papel, almorcé con la esposa del Che y recuerdo que en aquellos momentos tenía muchas dudas de cómo interpretar el personaje, un icono internacional que todo el mundo reconoce. Recuerdo que ella estaba hablando y, sin dirigirse a mí directamente, dijo que lo importante no era que el actor se pareciera físicamente al Che o que lo imitara, sino que entendiera las escenas, el por qué del personaje. Ahí fue donde me liberé de ese miedo que me atenazaba. Ésta es la interpretación que hace Benicio del Toro del Che Guevara.

 

            ¿Cuál cree que va a ser la repercusión de la película? Es sólo una película. Hay libros, canciones, camisetas, fotos y más películas sobre el Che. Esta no es la primera y tampoco será la última. Es otra más. El Che hizo su vida. Steven (el director) y yo, la nuestra. Como artistas nos conocemos, colaboramos en Traffic, ambos trabajamos en Hollywood y los dos nos hemos implicado en este proyecto tratando de contar la historia desde otro punto de vista porque queríamos ser originales… sin dejar de lado la realidad.

 

            Usted además es productor del filme… Es una implicación consciente, porque de esa forma tenía control sobre el guión y podía incluir mis propias ideas en el proyecto. Pero en cuanto empezamos a rodar, me olvidé de todos los problemas relacionados con la producción y me dediqué exclusivamente a la interpretación.

 

            Su interpretación es digna de Oscar y, posiblemente, le nominen este año, aunque usted ya tiene uno. ¿Cambia la vida después de ganar un Oscar? Ahora es cuando empiezo a ver los resultados. Hasta hace poco vivía en mi pequeño apartamento, donde no tenía ni muebles para poner los discos.

 

            ¿Cómo describiría este momento de su carrera? Excitante. Me siento afortunado porque puedo trabajar con buenos directores, actores y escritores, así que presiento que voy a estar un buen tiempo en esta profesión (risas).

 

            ¿Sabe que usted habla español muy bien? Bueno, no muy bien. Nací en Puerto Rico y me marché de allí cuando tenía 12 años. Hablo español porque es la lengua de mi madre, pero soy consciente de que tengo muchas limitaciones.

 

            Después de salir de Puerto Rico usted vivió en Estados Unidos en una granja. ¿Cómo le afectó el cambio de vida? En el colegio, en Puerto Rico, solía meterme en problemas, así que mi padre decidió llevarme a un colegio donde pudieran controlar mi comportamiento. San Juan es una ciudad donde es muy fácil meterte en problemas y en Pennsylvania, en la granja, los problemas los tenía con una vaca o con una montaña.

 

            Encontes ¿cuándo decidió convertirse en actor? En Pennsylvania. Me pasaba el día viendo películas de monstruos de los años 30, 40 y 50: Frankenstein, el Hombre Lobo y la criatura del Lago Negro eran mis favoritos. Más adelante empecé a tomar clases de Arte Dramático. Aunque debo confesar que no eran nada del otro mundo, sí despertaron en mí el gusanillo de la interpretación. Recuerdo que  el día que entré por primera vez en clase la profesora me dijo que no estaba en la edad adecuada para empezar. Eso hirió mi orgullo y decidí quedarme, aunque lo que a mí me gustaba era la música. Mi sueño era aprender a tocar un instrumento, irme a Hawai y convertirme en un surfero. Así que la interpretación me mantuvo fuera de los problemas y evitó que hiciera tonterías.

 

            Su padre y su madre eran abogados. ¿Qué aprendió de ellos? A mentir (risas). Mi padre, de alguna manera, es un actor. Todavía vive, pero mi madre murió cuando era niño.

 

            ¿Cree que con su interpretación del Che volverá la polémica a su vida, como cuando participó en Miedo y asco en Las Vegas? Mucha gente ha estado diciendo tonterías que no son verdad, memeces sobre si mis ojos estaban rojos o si, como mis personajes, siempre estoy enchufado a las drogas. Yo nunca haría eso y menos en mi trabajo, donde mi actitud puede afectar a mucha gente. Cuando trabajas en una película quieres estar vivo, sentir lo que haces. He visto el efecto de las drogas y el alcohol en la gente y no te dejan utilizar tu imaginación. No, eso no va conmigo.

 

            Para terminar, ¿ha tenido suerte en su vida? Si he tenido suerte o no depende de cómo entiendas la suerte. A mí me llegó el tren, pero cuando llegó yo estaba allí, esperando con mi maleta. Tuve suerte porque subí.

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Christopher Nolan

Septiembre 16, 2008

 

“Esta película es un tributo a Heath Ledger”

 

 

Reportaje realizado por Pablo G. Polite

Publicado en el diario Público el 25 de Julio de 2008

 

 

La Entrevista Dos años después de resucitar a Batman como franquicia cinematográfica de éxito (y críticamente aclamada), Christopher Nolan volvió a echarse la cámara al hombro para retomar la saga del hombre murciélago con una sola premisa: seguir mostrando los miedos, las angustias y los odios del multimillonario Bruce Wayne, su lado más vulnerable y humano, cuando se transforma en Batman.

 

Salpicada por la polémica muerte de Heath Ledger, el actor australiano que interpreta a Joker en la película, El caballero oscuro ha pulverizado todos los récords de taquilla en su primer fin de semana de proyección en las salas de EEUU (153,3 millones, nada menos), superando a Spiderman 3, y a otros dos títulos especialmente lucrativos con los que ahora comparte cartelera: Hancock y Hellboy II.

 

¿Esperaba usted un éxito tan rotundo? Eso es algo imposible de predecir. La película tiene todos los ingredientes para resultar atractiva y gustarle al público: un buen casting, un guión muy trabajado, interpretaciones memorables, acción y persecuciones. De todo. Pero de ahí a anticiparte y vislumbrar el futuro cuando todavía no se había estrenado… eso es especular por especular. No somos oráculos.

 

Tras su experiencia en Batman Begins, ¿qué le motivó a rodar esta nueva secuela? En Batman Begins, mi objetivo era remontarme a los orígenes de Bruce Wayne, a la muerte de sus padres, para justificar el personaje y definirlo de algún modo tal como lo verían sus conciudadanos. En El caballero oscuro, he querido ir un poco más lejos para hurgar en la idea, muy bien reflejada en los cómics, de que Batman atrae a los criminales, a la locura. Ese planteamiento permite darle otra vuelta de tuerca al conflicto psicológico o emocional entre Bruce Wayne y Batman.

 

El título original de la película no incluye por primera vez el nombre del superhéroe. ¿Por qué? Me apetecía cambiar esa rutina y creo que el título describe a la perfección el personaje y la película al completo.

 

¿Fue difícil trabajar con tantos actores consagrados? Al contrario. La mayoría de ellos ya habían trabajado conmigo en Batman Begins. Así que ya estaban acostumbrados a mis hábitos de trabajo y todo fue a pedir de boca. Quizás las nuevas incorporaciones tuvieran más dificultades, pero fui yo quién pidió que se contratara a todos ellos y sabía perfectamente que dándoles libertad acabarían bordando sus papeles, como así ha sido.

 

¿Obligó la muerte de Heath Ledger a trastocar el desarrollo de la película, a encontrar un doble que le sustituyera en planos que faltaran por filmar? En absoluto. El dolor fue muy grande, pero queríamos acabarlo todo tal como se había definido desde un principio y darle al público lo que esperaba del Joker con el material filmado. De no haberlo hecho así, seguramente me arrepentiría por no haber estado ala altura de una interpretación tan especial y memorable. Por eso, esta película es indudablemente un tributo a Heath Ledger.

 

¿Es cierto que ha rodado todos los planos que se ven en la pantalla sin la ayuda de directores de segunda unidad? Sí, lo es. Jamás he utilizado ese recurso en ninguna de mis películas. Y es sencillamente porque no acabo de entender del todo su trabajo: a quién le interesa perder el tiempo en discusiones sobre la procedencia o no de un plano. Yo soy el director y en ese sentido me gusta tomar decisiones sin tener que consensuarlas.

 

¿Por qué un final tan abierto? ¿Significa acaso que dirigirá por tercera vez la saga? Sabía lo que quería hacer con el final antes de tener toda la película atada y en realidad siempre he pensado en ella como un producto acabado. Tal vez sugiera que pueda haber en un futuro una tercera parte pero esa no fue nunca nuestra intención. Honestamente, no sé que voy a hacer a partir de ahora. Terminé esta película hace muy poco y ahora sólo quiero ver qué pasa con ella, ver qué es lo que piensan los espectadores.

 

 

El Análisis  Nadie se lo esperaba. Con los datos de recaudación de Batman Begins en la mano (el primer Batman de Nolan no cumplió del todo las expectativas), ni la campaña de promoción más optimista hubiera podido pronosticar que iba a saltar la caja, de no ser por el fatal desenlace de una de sus principales estrellas: Heath Ledger, actor que da vida a Joker en una interpretación, calificada unánimemente, como magistral, y que murió en circunstancias todavía por aclarar -se rumorea que por una sobredosis de drogas- el pasado 22 de enero.

 

La inesperada muerte de un actor con un presente tan brillante y un futuro aún más prometedor dejó helado a Christopher Nolan. El director de películas como Memento o El truco final, en plena fase de post-producción del nuevo Batman, no daba crédito a lo ocurrido e, impresionado por la icónica actuación del australiano, se conjuró para hacer justicia al intérprete que según muchos hará olvidar que Jack Nicholson también fue un día, no hace mucho, El Joker.

 

Sumen a esa desafortunada tragedia la muerte accidental de un especialista que estaba ultimando los detalles de una persecución del Batmóvil en la localidad inglesa de Chertsey, cerca de la compañía de efectos visuales, y comprenderán muy bien por qué se ha abierto la veda para los dimes y diretes. La irresistible atracción de lo póstumo se ha vuelto a imponer, una vez más, en beneficio de las arcas del cine.

 

El candidato al Oscar en 2006 por su papel de cowboy homosexual en Brokeback Mountain ha ingresado en el panteón de los cadáveres exquisitos, tal como ocurrió tras la muerte de otros socios de ese exclusivo club: James Dean, Bruce Lee o Marilyn Monroe, sin ir más lejos.

 

La suerte está echada: casi 155 millones de dólares para empezar… y lo qué queda. El próximo 13 de agosto los espectadores españoles podrán decidir por sí mismos. ¿Cine o morbo?

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Heath Ledger

Septiembre 16, 2008

 

“Soy uno de los peores actores para hacer

una prueba de casting

 

 

Reportaje realizado por M. Balestrero

Publicado en la revista Acción en el nº 808 de Agosto de 2008

 

 

Poco antes de morir, el actor había declarado en una entrevista que Joker era el papel que más le había gustado interpretar entre todos los personajes a los que dio vida a lo largo de su carrera.

 

            En el momento de preparar el casting para encontrar un actor que interpretara al temible payaso asesino de Gotham City, el director de El caballero oscuro, que era rondado por aspirantes tan ilustres como Robin Williams, Adrien Brody o Paul Bettany, tenía claro que la cualidad principal que debía poseer el actor elegido era ser incluso temerario a la hora de dar vida al personaje. “Necesitaba un actor fenomenal, pero también tenía que ser alguien sin miedo a interpretar un papel icónico -señala Christopher Nolan-, Heath creó algo enteramente original. Es despampanante, cautivador… va a impactar al público”.

 

            El primer encuentro entre el director y el actor se produjo incluso antes de que el guión, que Nolan ha escrito junto con su hermano Jonathan sobre una historia de David S. Goyer, estuviera terminado. “Hablamos sobre cómo veíamos el personaje -apunta el director-, y teníamos exactamente el mismo concepto, que Joker es, a propósito del miedo, la anarquía y se deleita creando el caos y el miedo a gran escala. Heath parecía instintivamente capacitado para entender cómo hacer este personaje diferente de cualquier otra cosa que se hubiera hecho antes”.

 

            Christopher Nolan afirma que no querían desarrollar una historia de orígenes sobre el personaje de Joker en esta película, “queríamos mostrar el ascenso de Joker, que en cierto sentido es una respuesta lógica a Batman, que ha creado esta especie de extremismo de la conducta en Gotham. Queríamos que Joker representara una maldad pura, sin adulterar”.

 

            Y ése fue el reto que aceptó Heath Ledger en la que había de convertirse en su última película completa. Ataviado con un vestuario en el que la responsable de diseñar el ropero de la película buscó modificar la apariencia habitual de Joker de los cómics para lograr una mezcla ecléctica de características que al mismo tiempo pudiera reflejar la manera de vestir de la generación a la que pertenecía el actor fallecido, Ledger se lanzó a ser Joker por completo, transformándose ante las cámaras. Visualmente su interpretación de Joker se alimentaba de referentes como Johnny Rotten, Iggy Pop o Pete Doherty, pero la verdadera clave de su transformación física en Joker se debe a un maquillaje cuyo punto de partida eran las anteriores encarnaciones del personaje ante las cámaras, a las que se añadió un aspecto aún más frenético y crispado. El encargado de aplicar el maquillaje sobre el rostro de Ledger, John Caglione Jr., recuerda ese proceso como un baile. “Heath hacía gestos con su rostro como si fuera de goma para conseguir algunas expresiones específicas, arrugando la frente o entrecerrando sus ojos, y yo pintaba de blanco sobre sus contorsiones faciales. Esta técnica creó texturas y expresiones que habría sido imposibles de conseguir si nos limitamos a aplicar una capa de pintura plana sobre su rostro. Además usé pintura negra alrededor de los ojos mientras él mantenía los ojos cerrados, muy apretados, lo que nos permitió crear texturas faciales muy consistentes. Después de aplicar el maquillaje negro aplicaba agua sobre sus ojos consiguiendo ese aspecto lluvioso sobre su rostro”. La panoplia de recursos artificiales aplicados sobre el actor para ayudarle a crear al nuevo Joker se completó con novedosas prótesis, resultado de dos años de investigación y desarrollo que permiten aplicar la silicona directamente sobre la piel, además de acortar el tiempo necesario para dicho proceso, que previamente habría requerido tres o cuatro horas frente a los 25 minutos que se necesitaron para completar el aspecto de Joker en El caballero oscuro.

 

            A todos estos elementos artificiales Heath Ledger unió para su recreación de Joker su propia situación de alma en conflicto. La llegada del éxito había pillado un tanto desprevenido a Ledger, que llevaba bailando con la fama y sus consecuencias menos deseables desde los 20 años de edad. Es tentador pensar que el actor había quedado marcado por su propio nombre de pila, Heathcliff, que sus padres eligieron para él como homenaje al permanentemente torturado e incomprendido protagonista de la novela de Emily Brontë Cumbres borrascosas (su hermana, Kate, fue bautizada con el nombre de la otra protagonista de la obra), pero lo cierto es que muy posiblemente padeció un grave atragantamiento de la fama que condicionó seriamente su vida privada y limitó sus posibilidades de supervivencia, al tiempo que alimentaba a algunos de los personajes de ficción que encarnó ante las cámaras y hacía soñar a sus seguidores incondicionales con lo que habría podido conseguir, caso de haber interpretado alguno de los papeles que finalmente rechazó o de los que fue apeado por otros actores: el Alejandro Magno interpretado por Colin Farell en la película de Oliver Stone, el joven alumno Kar interpretado por Seann William Scott en El monje, el vaquero encarnado finalmente por Hugh Jackman en Australia

 

            Tal y como había afirmado en varias ocasiones, Ledger no era un actor de métodos, no creía  en fórmulas o normas para la interpretación: “No hay reglas y no hay libro de reglas. Al final del día sé que todo eso ha salido fuera de mis instintos. Y el instinto es la única regla que guía mis elecciones profesionales, y también socialmente. Esa es mi técnica. Además, soy una de los peores actores para hacer una prueba de casting. Realmente malo. Soy incapaz de relajarme en esas situaciones”.

 

            Su interpretación de Joker es hija de todo ello y posiblemente era la puerta de entrada a una nueva fase de su carrera en la que Ledger tenía todas las papeletas para ser uno de los mejores actores de su generación. “Quiero ser muy siniestro -había declarado el actor sobre su trabajo con el personaje-. Nunca he sido un lector del cómic de Batman ni veo películas de superhéroes, y creo que eso es bueno para mi trabajo, porque no siento presión: puedo sentarme y simplemente disfrutar de ser Joker”.

 

            El único tebeo que le dieron como referencia fue La broma asesina, de Alan Moore y Brian Bolland, y cuando alguien le preguntaba si iba a tener en cuenta de algún modo el trabajo de Jack Nicholson, uno de sus actores favoritos, del que se afirma que a su vez había tomado como referencia para su interpretación de Joker a los dragos de La naranja mecánica de Stanley Kubrick, Ledger simplemente contestaba: “Eso sería estúpido. Tim Burton y Chris Nolan tienen estilos totalmente distintos y por mucho que me guste el trabajo que hizo Jack, su Joker es más fantástico y para El caballero oscuro se busca algo más realista”.

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Brendan Fraser

Septiembre 16, 2008

 

“Llegar a los 40 me hace sentir que formo parte de la misma dinámica de la película: la del viejo héroe que regresa al cine”

 

 

Reportaje realizado por María Estévez

Publicado en la revista Cinerama en el nº 163 de Julio-Agosto de 2008

 

 

La Entrevista Vuelve Rick O´Connell a la gran pantalla. El explorador traslada ahora sus conocimientos de arqueología hasta China, donde deberá enfrentarse a un nuevo grupo de momias. En Nueva York tuvimos oportunidad de entrevistar a Brendan Fraser, el actor que da vida a O´Connell y que nos confesó que estaba deseando volver a la saga.

 

            La tercera entrega de una trilogía tiende a ser la mejor. ¿Es así en este caso? Al menos no desmerece ni de la primera, ni de la segunda. El público quiere más, por eso hemos vuelto con un film donde hay de todo: acción, romance, aventuras, sustos… en definitiva, el espíritu de la saga.

 

            ¿Es cierto que se rompió varias costillas en el transcurso del rodaje? Me tomo mi trabajo tan en serio, que siempre termino lesionado. ¿Qué vas a hacer? Sentir lástima de uno mismo no es mi estilo, así que me recuperé y seguí trabajando. Me preparé mucho para este personaje. Estuve entrenando con un preparador físico. Cuando trabajas en el desierto o en lugares remotos tu cuerpo necesita un tiempo para aclamarse a los elementos. Pero, al final, a pesar del esfuerzo y los problemas físicos, creo que el resultado ha merecido la pena.

 

            ¿Ha echado de menos a Rachel Weisz, que es la única que no ha repetido en esta tercera entrega? Rachel es una buena amiga y acaba de ser madre, tiene una nueva vida y es normal que no quiera ir a rodar a lugares remotos. Yo también tengo hijos y sé que el viaje con un recién nacido no es fácil, por eso entiendo su postura. Rachel creó un gran personaje y su espíritu está en la película, pero ahora tenemos a María Bello, que también es una gran actriz y se ha adaptado al personaje de una forma maravillosa.

 

            ¿Se parece usted en algo a su personaje, Rick O´Connell? Uno siempre aporta algo de su personalidad a los papeles que interpreta. Además, creo que es importante como actor que pongas tu sello en la película. En concreto, a Rick O´Connell lo conozco muy bien, ten en cuenta que es la tercera vez que lo interpreto. Aún así, es importante aproximarse también a la historia de cada una de las películas y adaptarse a ellas, porque han pasado siete años entre la primera y ésta.

 

            ¿Cómo ha madurado su personaje en estos años? Él y Evie han colgado sus pistolas, no quieren volver a lo mismo. Además, ahora tienen un hijo que ha crecido. Ésta es una historia para toda la familia.

 

            Este año cumple 40. ¿Siente la presión de la edad? Llegar a los 40 me hace sentir que formo parte de la misma dinámica que la película. Ya sabes, el viejo héroe regresa al cine. De todas formas, trabajo con la misma intensidad, dado lo mejor en cada proyecto, así que en ese aspecto no he cambiado… claro que ahora mis rodillas se resienten más que antes y tengo menos pelo, pero, por lo demás, sigo igual.

 

            ¿Dudó en algún momento a la hora de firmar por esta tercera entrega? No, para nada. Es más, he estado esperando siete años que me llegara el guión. Creo que es bueno que el tiempo haya pasado, ahora podemos acercarnos a una nueva generación. Esta cinta está concebida desde otro punto de vista, porque en esta ocasión viajamos a China, y estrenamos en plenos Juegos Olímpicos. Mientras todo el mundo mira hacia Pekín, nosotros llegaremos con un film y una historia situada en esa parte del hemisferio.

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La Filmoteca Española

Mayo 7, 2008

El 13 de febrero de 1953 se creó como Filmoteca Nacional. Actualmente está integrada en el Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales.

Desde 1956, la Filmoteca Española es miembro de pleno derecho de la Federación Internacional de Archivos Fílmicos. Su misión es recuperar, investigar y conservar el patrimonio cinematográfico y difundir la producción cinematográfica nacional e internacional.

Los fondos en soporte cinematográfico de la Filmoteca se componen, aproximadamente, de 62.000 películas de 35 y 16mm y vídeo, que corresponden a 22.000 títulos, tanto de corto como de largometraje, de los cuales un 60% son de producción española. También se conservan 66.000 rollos de película que corresponden a 6.000 títulos del noticiario NO-DO.

Para ilustrar la evolución tecnológica de la imagen en movimiento, la Filmoteca creó una colección en la que se conservan y catalogan toda clase de aparatos, objetos y documentos relacionados con la creación y la práctica de la cinematografía.

En 1982 el Ayuntamiento de Madrid adquirió el Cine Doré y firmó un acuerdo de cesión al Ministerio de Cultura para usarlo como local permanente de proyecciones de la Filmoteca Española.

Se llevó a cabo una restauración conservando los elementos arquitectónicos y decorativos de la fachada y la sala de proyecciones. Además, se procedió a la construcción de una segunda sala en la parte inferior de estilo más moderno y se habilitó la terraza como sala de verano.

También se restauró el hall central respetando el característico patio de forma rectangular con balconada iluminado por un lucenario central. Se procedió a la construcción de una cafetería y una librería y se conservó la taquilla mirando a la calle.

Tras varios años de obras, el local quedó inaugurado el 28 de febrero de 1989. Se consiguió recuperar uno de los más antiguos y característicos cines de Madrid conocido como el Palacio de las Pipas.

A comienzos del siglo pasado, las películas se proyectaban en barracones, salones o salas de espectáculos. Con el tiempo, se construyeron barracones fijos decorados de escayola y adornos para atraer al público.

El Cine Doré nació como un local de diversas actividades sociales de ocio. Situado en la calle Santa Isabel nº 3, en el barrio de Antón Martín, se inauguró el 19 de diciembre de 1912 como Salón Doré. Tenía una capacidad de 1250 espectadores y estaba compuesto de planta baja, dos pisos, jardín y salón fumador.

En 1923 se construyó el actual Cine Doré. Se adoptó el estilo modernista habitual en los cinematógrafos de principios de siglo y afín con la arquitectura que se estaba realizando entonces en Madrid.

En los años posteriores se procedió a una nueva distribución de palcos en la última planta y en los laterales.

Sin embargo, el Cine Doré se vio afectado por el lento declive del barrio de Antón Martín. A partir de los años treinta, se configuró como una sala de reestreno, con dos sesiones diarias hasta su cierre en 1963.

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Grupo Salvaje

Abril 26, 2008

 

“El momento clave en el que el cine estadounidense

perdió su inocencia”

 

 

 

            Todavía recuerdo la noche que fui al cine a ver Grupo Salvaje. Cuando se apagaron las luces y subió el telón, sentí un subidón cuando empezó a sonar la tensa y elegíaca banda sonora de Jerry Fielding. Entonces, sin previo aviso, todas las expectativas con las que había entrado en la sala dieron un vuelco en el momento en que Pike Bishop, interpretado por William Holden, estampa al jefe de la estación contra un poste y ordena: “¡Si se mueven, matadlos!”. Un instante después aparece el último crédito sobre la pantalla: “Dirigida por Sam Peckinpah”.

 

            No estaba preparado para la repentina erupción de violencia que se desataba cuando el pueblo se convierte en un campo de batalla en el que la muerte era gráfica, intensa y arbitraria. Ahora me parece el momento clave en el que el cine estadounidense perdió su inocencia.

 

Fascinado por la compleja visión que Peckinpah tenia de la humanidad, pude ver cómo desdibujaba la línea que separa el bien del mal, tanto en los protagonistas como en los antagonistas. Una historia de honor, lealtad y compromiso existencial se propulsaba hasta un clímax catártico, en el que cuatro hombres se enfrentan a todo un ejército. Me dejó atónito y excitado. De hecho, mientras los acordes de “La golondrina” llenaban la sala, y yo veía como Peckinpah repetía la conmovedora marcha del grupo del pueblo mexicano en el que habían buscado refugiarse tanto de su pasado como de su presente, empecé a notar una extraña sensación de pérdida.

 

            Al salir de la sala tuve tres cosas claras. La primera, que lo que acababa de experimentar era algo extraordinario. Una película tan única que sólo podía ser obra de un estadounidense con una visión muy personal. Segunda, que quería saber como una película como aquella podía llegar a ser producida. Y finalmente, supe que quería volver a verla.

 

            La noche siguiente volví con un grupo de amigos, insistiendo en que debían experimentarla por sí mismos. La odiaron. A mí me encantó todavía más. Durante las semanas siguientes, volví a ver la película media docena de veces, trayendo conmigo a todo el que quisiera acompañarme. A algunos les conmovió tanto como a mí. A otros les pareció repugnante.

 

 

Sam Peckinpah, vida Salvaje, Garner Simmons, 1983