La película de Garci costó 15 millones y apenas recauda 700.000 euros y se ha convertido en uno de los grandes fiascos
en taquilla de nuestra historia
Reportaje realizado por Carlos Prieto
Publicado en el periódico Público el 1 de Noviembre de 2008
El análisis “En vez erigir una estatua, hemos hecho una película para divulgar los acontecimientos del 2 de mayo de 1808”. Este fue uno de los argumentos utilizados por la Consejería de Cultura de la Comunidad de Madrid para justificar los 15 millones de euros gastados en Sangre de mayo (José Luis Garci, 2008), una cantidad que dobla la que el organismo estatal ICAA destinó el año pasado en ayudas directas a 19 filmes. Ahora, vista la recaudación en taquilla del filme, se puede afirmar que hubiera sido más rentable construir una estatua de Garci a caballo disfrazado de Agustina de Aragón.
En efecto, Sangre de mayo, estrenada el pasado 12 de septiembre y
que está dando sus último coletazos, ha recaudado hasta ahora poco más de 700.000 euros. Para comprender la magnitud del batacazo hay que señalar que se trata de la tercera película del cine español más cara por detrás de Alatriste (Agustín Díaz Yanes, 2006, 22 millones) y la coproducción Los Otros (Alejandro Amenábar, 2001, 20 millones).
No obstante, estos dos títulos tuvieron una carrera comercial destacable: Los Otros es la película más taquillera del cine español y Alatriste, pese a quedarse en 16 millones de euros (una cifra en absoluto desdeñable), tenía margen suficiente para seguir recaudando dinero en la taquilla internacional.
En realidad, es más conveniente comparar Sangre de mayo con otros batacazos sonados en taquilla. Así, Tirante el Blanco (Vicente Aranda, 2005), que costó 14 millones de euros, sólo recaudó 1,5 millones de euros, lo que le valió el calificativo de “completo desastre”.
Ahora bien, la Comunidad de Madrid (CAM) insiste en que el objetivo no era ganar dinero sino realizar una labor de divulgación cultural. En efecto, las administraciones públicas cumplen una función que va más allá de la mera recaudación. El problema viene cuando se comprueba que esta política de interés cultural aludida por la CAM sólo parece aplicarse a la película de Garci. En efecto, Madrid es una de la pocas comunidades que no apoya al largometraje, así que la subvención de 15 millones provocó malestar entre los productores del cine español.
En un reportaje publicado en Público el pasado 3 de octubre, Miguel Angel Morales, director de la productora y distribuidora Wandavision, aseguraba que “con ese dinero se podían apoyar unos cuantos proyectos y es un gesto equivocado que el Gobierno regional ignore al cine y se vuelque en un solo filme. No es una crítica contra un cineasta sino contra una política errónea”, afirmaba.
Además, preguntado sobre la posibilidad que la subvención a Sangre de mayo fuera el pistoletazo de salida de una nueva política de apoyo al cine español por parte de la CAM, el productor aseguraba tajante: “Este es un hecho aislado”. Visto el negocio, parece que el tiempo acabará por darle la razón.
Más que como un símbolo del 2 de mayo, la película de Garci corre el riesgo de ser asociada a otro enfrentamiento bélico de la historia de España: el hundimiento de nuestra armada en Trafalgar (1805).













