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El tren de las 3:10

Octubre 2, 2008

 

* * * *  MUY BUENA: No te la pierdas

 

 

El forajido Ben Wade es capturado tras cometer un atraco y conducido hacia la ciudad de Contention, donde tomará el tren con destino a la prisión de Yuma. A la partida se les unirá Dan Evans, un granjero al que la fortuna ha dejado de sonreírle, que intentará por todos los medios que le forajido no escape.

 

James Mangold, director entre otras de Identidad y En la cuerda floja, ha dejado la pluma de lado y en esta ocasión sólo se ha encargado de la dirección. Y lo ha hecho pero que muy bien. Tengo que aplaudirle porque todavía no me ha defraudado en ninguna de sus películas. Y siempre lo hace por la puerta de atrás.

 

Un año después de estrenarse en los Estados Unidos, llega a nuestras pantallas una nueva versión del relato de Elmore Leonard y no un remake, como muchos creen, del clásico de Delmer Daves de 1957 protagonizada por Glenn Ford y Van Heflin. He tenido ocasión de disfrutar de este western y aunque los diálogos son casi idénticos, pues han salido del mismo sitio, no tienen nada que ver la una con la otra. Aquella está plagada de los tópicos de aquellos años y esta otra va más con la moda de nuestro tiempo.

 

De todos los géneros cinematográficos la acción y la aventura son los que más me gustan por diversión y entretenimiento. Pero por encima de ellos siempre se encontrará el western. Porque es el género con el que más me identifico. Y un western no es sólo una película del oeste. Hoy en día hay muchas películas de acción que podrían ser perfectamente westerns. Por ejemplo, Cara a cara, con John Travolta y Nicolas Cage como protagonistas, en la que, tiros y explosiones aparte, se palpa los tintes del western. Y otro ejemplo de los años 80 es Calles de Fuego de Walter Hill, en la que, sin saber muy bien en que época estamos, se palpa la esencia del western por los cuatro costados.

 

El papel del granjero desafortunado a recaído en Christian Bale (El caballero oscuro). Está espléndido como siempre y me llama mucho la atención que permanece frío y sin hacer una mueca en ninguno de sus filmes.

 

El papel del forajido ha sido para Russell Crowe. Mi actor fetiche y que, por mucho que me gusten Viggo Mortensen o Daniel Craig, nunca estarán por encima de Crowe. No voy a comentar nada de él porque, aunque sea un cretino en su vida personal, no deja de ser un actor como la copa de un pino. Quiero resaltar algo que he notado en sus películas,  Gladiator, Un buen año y American Gangster, y que es su carta de presentación: en el primer plano en el que aparece siempre lo hace mirando hacia abajo y después levanta la mirada hacia la cámara como diciendo: “Aquí estoy yo”. Además en los títulos de crédito, en el apartado de Asistentes aparecen los del director, productor y actores (ejemplo, Asistente de Christian Bale), pero no el de Russell Crowe sino el de Ben Wade, el papel que protagoniza en la película.

 

El resto del reparto lo completan Ben Foster (Alpha Dog), Gretchen Mol (Ronders), Vinessa Shaw (Eyes Wide Shut) y Peter Fonda (Ghost Rider).

 

El tren de las 3:10 es un western de verdad a la manera de los últimos títulos como Sin perdón y Open Range. Dejando de lado el artificioso despliegue de espectacularidad en algunos momentos, la película ahonda en la psicología interior de los protagonistas, entre el bien y el mal. Aunque a veces pensamos que el bandido es sólo un bribón y los verdaderos malos de la función son los hombres que les persiguen. Debo decir que lo mejor del film son las pausas.

 

Pero para recordar la extraordinaria manera de filmar los paisajes y, sobre todo, la soberbia explosión final de violencia, persecución incluida, con la que se cierra el filme. Todo unido a la impresionante partitura del compositor Marco Beltrami. ¡Magistral!.

2 comentarios

  1. Yo también la he visto, 9 veces exactamente.
    Olvidaste acotar que la música encaja perfectamente con la trama del film.


  2. Hola Alantognini. Me parece que no has leído bien mi comentario porque en el último párrafo hago hincapié en la música del compositor Marco Beltrami.



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