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Iron Man

Mayo 12, 2008

 

* * *  BUENA: Ve a verla

 

 

He de reconocer que las dos únicas películas de superhéroes que verdaderamente me han gustado mucho han sido X-Men y Spiderman. Bueno, pues ahora tengo que incluir a Iron Man en la lista.

 

X-Men me pareció una película muy sencilla pero muy fiel al cómic y la trilogía de Spiderman ha ido madurando en cada entrega. En el caso de Iron Man se pone de manifiesto que sin tener un guión para tirar cohetes es capaz de mantener al espectador pegado en la butaca durante dos horas sin que pierda fuerza. Incluso los momentos que no tiene acción se compensa con los diálogos de desden de la pareja o con las gracias sarcásticas del protagonista.

 

El encargado de dirigir la cinta es el también actor Jon Favreau, responsable de Zathura, que no cae en los tópicos y se encarga de rodar una película sencilla, sin giros de cámaras y sin complicarse la vida con los planos.

 

El personaje de Tony Stark tiene muchos puntos en común con Batman: es huérfano de padres, es heredero de una gran fortuna y viven una doble vida. Sin embargo, mientras a Bruce Wayne le encanta la soledad a Tony Stark le vuelve loco el aparecer en público, en ser un playboy y en coleccionar coches para fardar.

 

Robert Downey Jr. se mete en la piel de Stark que, por cierto, le va como anillo al dedo, pues después de pasar por una vida llena de drogas y alcohol parece que se ha rehabilitado y comienza a pensar en su futuro cinematográfico con títulos como Memorias de Queens o Zodiac.

 

Le acompañan la guapísima Gwyneth Paltrow -se han pasado con el vestido de gala- y Terrence Howard que no para de trabajar pues en menos de un año ha estrenado tres películas más: La extraña que hay en ti, La sombra del cazador y Despierto.

 

En el papel de malo podemos ver al veterano Jeff Bridges en el papel de Obadiah. Descubrí a este actor cuando era un niño en la película Starman, en la que interpretaba a un extraterrestre que en una escena le devolvía la vida a un ciervo.

 

Quiero avisar a los que vayan a verla que al final de los títulos de crédito aparece Nick Fury, interpretado por Samuel L. Jackson, invitando a Stark a unirse a la famosa Liga de superhéroes.

 

Lo que me ha llamado la atención de la película ha sido:

 

·      La fabricación del “corazón” de Stark y del primer traje de Iron Man. Me recordó a los capítulos de la serie El Equipo A. Es curioso que luego unos científicos con todos los avances tecnológicos a su alcance no puedan llevar a cabo lo que el protagonista hizo en una mina.

·      La fabricación y las pruebas a las que somete al segundo traje. La película no decae pues los tintes cómicos también le dan fuerza a la trama mientras se va desgranando el verdadero interés de Obadiah.

·      Los efectos especiales creados por Industrial Light & Magic y el sonido de Skywalker Sound ambos de George Lucas.

·      La elección de música heavy como banda sonora que impulsa los momentos de acción.

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Cobardes

Mayo 12, 2008

 

* * *  BUENA: Ve a verla

 

 

José Corbacho y Juan Cruz repiten como equipo de directores tras la simple pero magnifica Tapas. Su regreso ha querido reflejar el bullying o acoso escolar.

 

Un chico de catorce años sufre el acoso por parte de varios de su misma clase entre los que se encuentra el hijo de una buena familia. Sin embargo este tipo de problemas también se encuentra entre los adultos: en el trabajo, en la familia, con los amigos, en el círculo social, etc.

 

Cuando un director tiene mucho éxito en su primera película siempre tiene el listón muy alto para la siguiente porque el publico le exige mucho más o por lo menos en la misma línea. En esta ocasión la pareja de directores va mucho más allá y retrata una historia desde muchos puntos de vista y en la que todos son, al fin y al cabo, lobos y corderos.

 

Los niños o futuras estrellas de nuestro cine son Eduardo Garé y Eduardo Espinilla que lo más que han hecho ha sido aparecen en las series de televisión de El Comisario y El Internado, respectivamente. Me ha sorprendido mucho la interpretación de ambos porque casi se ponen por encima de los mayores. Tienen mucha fuerza y picardía. Tendremos que estar atentos con ellos.

 

En los papeles de los adultos destacan Elvira Mínguez, Antonio de la Torre, Lluís Homar. Pero la que verdaderamente me ha llamado la atención en un papel serio ha sido Paz Padilla. No sabía que trabajaba en esta película y cuando la ví aparecer me pasé toda la cinta analizándola. Finalmente la he aprobado con nota y me ha gustado mucho su interpretación.

 

Lo que me ha llamado la atención de la película ha sido:

 

·      Los títulos de crédito. La sucesión de planos mezclados con mensajes cortos de un teléfono móvil.

·      La manera de retratar los problemas de los adultos y la de los niños. El diferente acoso que sufren los adultos respecto a los niños. Mientras que unos tienen miedo a quedarse sin trabajo y no poder mantener a su familia, los pequeños tienen miedo a sufrir daños por parte de sus compañeros.

·      El plan que prepara el protagonista para acabar con el acoso que sufre y cómo lo utilizará como un arma de doble filo.

·      El final abierto para que el propio espectador saque sus propias conclusiones.

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Expediente Anwar

Mayo 12, 2008

 

* * *  BUENA: Ve a verla

 

 

Gavin Hood, ganador de un Oscar por Tsotsi, dirige esta cinta con tintes políticos y morales, en la que un ciudadano egipcio con nacionalidad americana es secuestrado y torturado acusado de ser cómplice en un atentado.

 

La cinta reúne a tres actores jóvenes -Jake Gyllenhall, Reese Witherspoon y Peter Sarsgaard-  frente a dos curtidos en mil batallas -Alan Arkin y Meryl Streep-. He  de reconocer que Jake y Reese se están labrando un futuro artístico muy prometedor sabiendo escoger bien sus trabajos sin caer en cintas mediocres pero cuando se ponen al lado de la grandiosa Meryl Streep pierden el combate. La mirada y el porte de esta actriz sigue siendo espléndido en cada plano y en cada frase.

 

Lo que me ha llamado la atención de la película ha sido:

 

·      La alternancia de presente y pasado en la historia sin caer en los flashbacks.

·      La critica a la que somete a los Estados Unidos por llevar a cabo torturas por el bien del país. Los diferentes puntos de vista, tanto de los ciudadanos como de los altos cargos, se ponen sobre la mesa y es la moral de las personas, débil para algunos, lo que le da fuerza a la cinta.

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Definitivamente, quizás

Mayo 12, 2008

 

* *  INTERESANTE: Tiene algo

 

 

Adam Brooks escribe y dirige esta comedia romántica en la que el protagonista, a punto de divorciarse, le cuenta a su hija la historia de cómo conoció a su madre. Para ello le propone adivinar cuál de las tres mujeres que conoció cuando era joven es con la que finalmente se casó.

 

El director de Bridget Jones: Sobreviviré nos traslada al año 92 y nos retrata como el protagonista participa en la campaña de elección de Bill Clinton como presidente. Su trabajo es muy sencillo pero ha sabido construir muy bien un guión que saliendo de la rutina romanticona a la que estamos acostumbrados cambia el formato de la historia haciéndola original y entretenida a la vez.

 

Ryan Reynolds se mete en la piel del padre con problemas amorosos que tiene que decidir entre su novia de universidad, la amiga de siempre o una ambiciosa periodista. Reynolds vuelve a cambiar de registro después de participar en Blade: Trinity, La morada del miedo y Ases calientes. Es un actor que me gusta mucho pues hace films muy modestos pero siempre entretenidos.

 

La actriz que interpreta a la hija del protagonista es Abigail Breslin, la niña de Pequeña Miss Sunshine y Sin reservas. La carrera de esta mujercita va en ascenso y será una de las actrices a tener en cuenta dentro de unos años. Tiene mucha fuerza interpretativa y es muy natural. Veremos que ocurre.

 

En cuanto a los amores del protagonista destacar a Isla Fisher (De boda en boda) y a Rachel Weisz (La momia y El jardinero fiel).

 

Para finalizar, decir que Brooks ha rodado una película muy sencilla intentando no caer en los tópicos, aunque es difícil, y que ha conseguido lo que yo quería: divertirme.

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Fuera de carta

Mayo 12, 2008

 

*   REGULAR: No pasa nada si no la ves

 

 

Durante las dos últimas semanas no he dejado de oír comentarios sobre esta película. Muchas personas me aconsejaron que fuera a verla porque me iba a gustar mucho.

 

De los creadores de Siete vidas y Aída nos llega la historia de un cocinero homosexual que tiene que hacerse cargo de sus hijos tras el fallecimiento de su ex mujer, sacar adelante un restaurante y vivir una historia de amor.

 

Aunque a muchos les parezca original la historia la he visto ya en dos ocasiones. Hace unos años ví una comedia francesa titulada Deliciosa Marta. En ella una cocinera adicta al trabajo debía hacerse cargo de su sobrina tras el fallecimiento de la madre de ésta. He de reconocer que la historia, original y sencilla a la vez, me tocó la fibra sensible.

 

El pasado verano Catherine Zeta-Jones protagonizó un remake de la misma película titulada Sin reservas. Era la misma historia pero con distintos actores.

 

En esta ocasión, el personaje femenino lo han cambiado por un estupendo y grandioso actor como es Javier Cámara. Le han dado el papel de cocinero gay, lo han rodeado de actores conocidos como Lola Dueñas y Fernando Tejero, le han encasquetado a dos niños en vez de uno y le ha tocado enamorarse.

 

La película en su conjunto no me ha disgustado. La hora y media larga de metraje la he pasado cómodo en mi butaca y me he reído de las situaciones y de los diálogos. Sin embargo, los comentarios burdos y groseros en algunos casos y que parezca una serie de televisión en otros es lo que no me ha terminado de convencer.

 

Pienso que si hubiera tenido un tinte más serio la cinta hubiera sido mucho más aprovechable. Pero claro, en España para llamar la atención del público tenemos que hacerles reír. En fin, cuestión de gustos.

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88 Minutos

Mayo 12, 2008

 

*  REGULAR: No pasa nada si no la ves

 

 

Un profesor universitario que trabaja de asesor para el FBI ayuda a desenmascarar a un asesino. Años después los crímenes vuelven a repetirse y el profesor es amenazado de muerte mediante una llamada avisándole le quedan 88 minutos de vida.

 

El director de Tomates verdes fritos y El laberinto rojo, Jon Avnet, dirige este thriller en el que ha contado con Al Pacino como reclamo. He de reconocer que la idea de la película no es original pues a Sigourney Weaver le pasó lo mismo en Copycat. Sin embargo, en ésta han contado con la ventaja de un tiempo determinado para llevar a cabo la acción a un ritmo frenético. Y es el tiempo lo que más me ha gustado de la película y lo que me ha decantado por calificarla con una estrella en vez de ninguna. Aunque también es cierto que esto mismo lo hemos podido ver en A la hora señalada con Johny Deep o Última llamada con Colin Farell.

 

Desde que el protagonista recibe la llamada amenazándole trascurren aproximadamente una hora y veintiocho minutos para saber quién es quién, por qué actúa de esta forma un personaje y por qué actúa de otra manera este otro. Los propios espectadores no verán nada más que lo que vea el propio protagonista: serán sus ojos.

 

Los secundarios que acompañan en la aventura a Pacino son Alicia Witt (Amor con preaviso), Leelee Sobieski (Deep Impact) y el veterano William Forsythe (La Roca).

 

Para finalizar, quiero comentar que he pasado un rato entretenido viendo esta película. En algunos momentos pierde fuerza y los gestos de Pacino llegan a cansar un poco pero, en general, no está mal. Sin embargo, no deja de ser una película de Serie-B de la compañía Millenium Films y Equity Pictures.

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Chantaje

Mayo 12, 2008

 

·      MALA: Pero, ¿esto qué es?

 

 

Un matrimonio ve arruinada su felicidad cuando un despiadado hombre secuestra a su hija. Sin conocer los verdaderos planes de su secuestrador, el matrimonio es sometido a pruebas que pueden llegar a destruir su unión. 

 

El encargado de dirigir la cinta es Mike Barker que hizo un trabajo bastante modesto con Un plan perfecto.

 

Ha contado con Pierce Brosnan en el papel de un frío y calculador psicópata y con Gerard Butler (300) y Maria Bello (Una historia de violencia) como el matrimonio protagonista.

 

Tras un planteamiento de lo más rutinario la película comienza a desinflarse a partir del cuarto de hora. Si añadimos, además, que estuve muy atento al diálogo y pillé la esencia de la cinta, el desenlace, pues la película se queda en eso: en nada.

 

Sin nada más que ofrecerme, me recordó a los telefilmes de televisión -Antena 3- después de comer. Solamente que han cambiado a los típicos actores de la pequeña pantalla por actores curtidos que ciertamente no sé que hacen este proyecto.

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Frankenstein, de James Whale

Mayo 7, 2008

Producción: Universal. Año: 1931. Formato: Blanco y negro. Duración: 71 min.

Intérpretes: Colin Clive (doctor Frankenstein), Mae Clarke (Elizabeth), Boris Karloff (el monstruo), Edward Van Sloan (doctor Waldman), Dwight Frye (Fritz), Frederick Kerr (barón Frankenstein).

 

“Yo había trabajado sin descanso durante casi dos años con el único objetivo de dar vida a un cuerpo inanimado. Había renunciado al descanso y a la salud. Lo había deseado con tal ardor que excedía a cualquier sentimiento imaginable; pero ahora que lo había terminado, la belleza del sueño se desvaneció y un horror y repugnancia invadieron mi corazón”.

Frankenstein, Mary Shelley

La producción

A lo largo de la historia, el celuloide ha presenciado gran cantidad de versiones tanto para el cine como para la televisión. Afortunadamente, el Frankenstein de James Whale nunca ha quedado olvidado, y es uno de los films más influyentes e imitados de todos los tiempos. He de reconocer que la versión dirigida por Kenneth Branagh y con Robert de Niro como protagonista es la más fiel a la novela, la cual se convirtió en una de las mejores y más leídas de la literatura inglesa a comienzos del siglo XIX. Con esto no quiero decir que la versión de Whale deje de ser una obra maestra para cualquier amante del buen cine.

Cuando se estrenó, en 1931, la Universal añadió un prólogo, en parte por puro espectáculo, pero también porque temía que Frankenstein fuera “demasiado” para el nervioso público de la Gran Depresión.

Puede que Frankenstein ya no consiga asustar ni horrorizar, pero aún consigue fascinar. Boris Karloff consiguió crear uno de los iconos culturales más reconocibles del siglo XX.

La autora de la novela, Mary W. Shelley, se educó dentro del círculo en el que se movía su padre: el anarquismo. Decidió dejar impresa la idea de que es la sociedad autoritaria la que corrompe al hombre y utilizó como conejito de indias al Monstruo.

Su primera edición anónima, Frankenstein o el moderno Prometeo, surgió de un juego de salón con Percy Shelley y lord Byron durante unas vacaciones en Suiza en el verano de 1816.

La versión teatral de la novela se estrenó en 1927 y la llevó a cabo Peggy Welbing. Uno de los adaptadores de la versión teatral de Drácula, John L. Balderston, fue el encargado del primer tratamiento del guión cinematográfico. Sin embargo, tanto él como la Universal desconocían por completo la obra literaria, tanto es así que en los títulos de crédito le dan la autoría original al poeta Percy B. Shelley -el marido de la autora- al que además llaman Mrs.

Además, hay que añadir que la adaptadora teatral tuvo el lapso de llamar al protagonista Henry. En este caso, tampoco la Universal hizo nada por enmendarlo y ha pasado a la posteridad como tal cuando su nombre verdadero, el del texto original, es Victor Frankenstein.

Tras el éxito recibido con Drácula, la Universal contó con un presupuesto más modesto para que Whale llevara a cabo la producción. Se podría decir que los estudios estaban seguros de que repetirían un nuevo éxito y que las salas se llenarían de espectadores ansiosos por descubrir un mundo nuevo de imágenes.

La película

En los títulos de crédito Whale nos esconde tras una interrogación el nombre del actor que encarna al Monstruo. De esta forma, los espectadores se llevarían una sorpresa mayor al ver al grandioso Boris Karloff aparecer en escena. Además, fueron los propios espectadores quienes desde las primeras proyecciones le dieron el nombre de su creador.

El arranque de la cinta es impresionante. En ella el doctor Frankenstein y su ayudante, Fritz, presencian un entierro. La secuencia es una panorámica que arranca en la fosa, pasa por una tumba que representa a un muerto momificado y finaliza en el rostro del protagonista. En el plano siguiente un monje atraviesa el campo con un tétrico farol en la mano mientras el enterrador trabaja sin inmutarse ante las personas que están llorando a su lado. Puedo asegurar que los encuadres utilizados por Whale en esta secuencia desde un ángulo superan con creces a los utilizados por Tod Browning en Drácula.

Con el paso del tiempo, se ha hablado mucho de la bondad y de los sentimientos del monstruo. Lo más significativo de la película son dos imágenes que han quedado grabadas en la historia del cine: la primera, aquella en la que el monstruo juega con la niña en la orilla de un río; la segunda, aquel en el que Frankenstein y su criatura se miran a través del eje que mueve las aspas.

Otro de los momentos más importantes de la historia del cine de terror se produce cuando se está preparando la boda y se escucha el primer alboroto. En ese momento, el doctor deja a Elizabeth en un cuarto cerrado con llave. El pavor que produce en la novia la entrada del monstruo en la estancia ofrecerá a los amantes del género el primer grito. Los alaridos de la mujer son un claro precedente de los emitidos por Ann Darrow en King Kong.

El último tercio de Frankenstein es donde la narración tiene sus momentos más débiles. Ocurren cosas que el espectador tiene que creer porque sí y dar por sentado porque no se explican: ¿quién encuentra al Dr. Walkman?, ¿cómo sabe el padre de la niña que ha sido asesinada?, ¿cómo sabe el monstruo cuál es la casa de su creador?, etc. Sin embargo, al público no le importaba aquellas improbabilidades pues, para muchos, Frankenstein fue una experiencia sobrecogedora.

La censura no tardó en cebarse con esta obra maestra y decidió que la escena de la niña ahogada en el río y aquella en la que el padre aparece con la niña muerta en sus brazos tenían un impacto más siniestro de lo que se pretendía. Tambien hay que añadir a la lista la frase de Colin Clive: “Ahora sé lo que se siente al ser Dios”.

Con censura o sin ella, Frankenstein causó sensación y el monstruo se convirtió en un icono de Hollywood asegurando estrellato de Boris Karloff.

El maquillaje

Jack P. Pierce fue el maquillador de los clásicos de terror de la Universal y dirigió el departamento de maquillaje en la época dorada de los estudios. Creó al monstruo de Frankenstein, a la momia y al hombre lobo.

Para llevar a cabo el maquillaje del monstruo, se dedicó durante tres meses a estudiar anatomía, medicina, historia criminal, costumbres funerarias y electrodinámica. Pensó que Frankestein, siendo científico y no cirujano, utilizaría el método más sencillo para cortar un cráneo usándolo como una simple tapadera.

Boris Karloff debía someterse a tres horas y media de maquillaje antes de colocarse delante de la cámara y prácticamente lo mismo para quitárselo. El vestuario era muy grueso, negro y las botas bastante pesadas. Afortunadamente, a diferencia de Lugosi, Pierce congenió con Karloff desde el primer momento. Su fructífera relación se prolongó durante varios años.

La herencia

Universal tardó cuatro años en estrenar la continuación, pero valió la pena esperar. En el film, La novia de Frankenstein, Karloff le dió una nueva dimensión al personaje con ayuda del habla: “Me gustan los muertos y odio a los vivos”.

En los siguientes films, El hijo de Frankenstein y El fantasma de Frankenstein, el monstruo tuvo un compañero que hablaba en su lugar, Ygor, el del cuello roto, interpretado por Bela Lugosi.

Después, los estudios aumentaron el impacto uniendo a los monstruos más famosos: Frankenstein y el Hombre Lobo, La mansión de Frankenstein y La mansión de Drácula.

 

Sin embargo, la mística de Frankenstein no acabó con los films de los años 30 y 40. La tradición de Universal ha inspirado a muchos cineastas incluso en la actualidad: La maldición de Frankenstein de la factoría Hammer.

En la campaña publicitaria del film se incluía la siguiente frase: “EL MONSTRUO ANDA SUELTO”.

Bibliografía: El cine de terror de la Universal, Javier Memba, 2004

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Duelo en la Alta Sierra, de Sam Peckinpah

Mayo 7, 2008

Producción: MGM. Año: 1961. Formato: Color. Duración: 94 min.

Intérpretes: Randolph Scott (Gil Westrum), Joel McCrea (Steve Judd), Ronald Starr (Heck Longtree), Mariette Hartley (Elsa Knudsen), R.G. Armstong (Joshua Knudsen), Edgar Buchanan (juez Tolliver), James Drury, John Anderson, L.Q. Jones, Warren Oates, John Davis Chandler (hermanos Hammond).

Un western de lo más interesante que resulta una verdadera delicia… Imagínense a dos veteranos vaqueros como el señor McCrea y el señor Scott, añadan un guión tenso y ácido, un buen puñado de secundarios y un buen director, y obtendrán la obra más efectiva de los últimos meses. Desde la primera escena, la película muestra una mezcla consistente y natural de sabiduría y humor, con una excelente fotografía en color y unas vistas maravillosas.

Howard Thompson, New York Times

 

 

Un western con mayúsculas… aunque tiene sus fallos, la interesante historia de dos viejos vaqueros que ha filmado Sam Peckinpah da muestras evidentes de un profundo conocimiento de su arte. Supone el intento de un director joven pero con recursos de crear algo original dentro de un género con una tradición algo rígida.

Joseph Morgenstern, New York Herald-Tribune

 

 

La producción

Existe un rumor que asegura que John Ford, el conocido director de westerns, recomendó a Peckinpah para dirigir la película. Lo cierto es que Peckinpah consiguió el trabajo por sus propios méritos.

Duelo en la alta sierra fue la primera película importante de Dick Lyons como productor. Había aprendido el oficio en lo que se conoce como la unidad “B” de la 20th Century-Fox. A Sol Siegel, jefe de producción de la MGM, le llamó la atención el trabajo realizado por Lyons y decidió llevárselo consigo a sus estudios.

Concretamente, a Lyons lo contrataron para producir un western de bajo presupuesto (aproximadamente unos 800.000 dólares), que iba a ser vendido en el mercado europeo para financiar películas más caras que por aquel entonces se hacían en Fox, como Rebelión a bordo, protagonizada por Marlon Brando. La historia que finalmente escogió Lyons trataba de dos viejos pistoleros que reciben una última oportunidad de lucirse cuando son contratados para escoltar un cargamento de oro desde un campamento minero en la alta sierra.

Joel McCrea lo recordaba así: “Siempre ha sido considerada como una película de Peckinpah, pero Dick Lyons trabajó mucho para que saliera adelante. Él fue el que encontró a Sam, el que me sacó de una especie de retiro y el que consiguió a Randy Scott. Tuvo que lidiar con la gente de Metro, y apoyó a Sam hasta el final. Nunca ha tenido el reconocimiento que se merece. No cabe duda de que Sam fue el ingrediente mágico que hizo que todo saliera bien, pero Lyons fue el que nos juntó a todos”.

Después de terminar el borrador del guión, Lyons contrato a sus dos estrellas, McCrea y Scott. Aunque, en un principio, ambos accedieron a interpretar los papeles que les habían ofrecido, finalmente decidieron intercambiarse los personajes.

Peckinpah resultó decisivo a la hora de escoger al resto del reparto. Ron Starr y Mariette Hartley no tenían prácticamente ninguna experiencia en el cine lo que les valió esa naturalidad a la hora de interpretar. Pero fue con los hermanos Hammond con los que Sam demostró realmente de lo que era capaz sabiendo controlar a los personajes para que resultaran más efectivos. Escogió a los cinco: James Drury, Warren Oates, L.Q. Jones, John Davis Chandler y John Anderson.

El director de fotografía contratado para la película fue Lucien Ballard. Él y Sam habían colaborado en varios de los primeros episodios de The Westerner. Cuando Peckinpah le expuso la serie de problemas que tendrían en el rodaje de la película, Balard decidió incluir en la lista del equipo una grúa Chapman.

De los muchos planos memorables para los que se usó la Chapman, hay uno que empieza en una orilla del río, junto a unos álamos, en el que Steve Judd monta en su caballo y se pone a cabalgar, dejando a Heck y a Gil hablando de las posibilidades de que Steve se una a ellos para robar el oro. En cuanto Heck y Gil montan sus caballos, la cámara empieza a elevarse hasta unos nueve metros y medio, permitiéndonos ver por encima de los álamos, que con el sol de otoño adoptan un color dorado, hasta donde ambos se reúnen con Steve.

El montaje

El rodaje terminó el 22 de noviembre de 1961. A la montadora jefe de MGM, Margaret Booth, no le habían gustado los copiones que habían ido llegando desde el rodaje y prácticamente había dicho que la película sería imposible de montar. En cambio, a Siegel le había impresionado el trabajo de Peckinpah y le dio la oportunidad de realizar el primer montaje de la película con la ayuda de Frank Santillo. Los cambios realizados por Peckinpah consistían en sustituir planos de diálogo por planos de reacciones.

Pero lo que mejor explica el trabajo de Peckinpah es la secuencia del tiroteo al final de la película. Santillo lo recordaba así: “Sabía que una escena de batalla puede ser mucho más emocionante si la montas con un ritmo rápido. Cuando un tipo dispara hay que insinuar muchas cosas. ¡Bang! Dispara. ¡Bang! Le da a alguien. ¡Bang! Le dan a otro. Haces que la secuencia avance permitiendo que sea el público el que rellena los huecos. Por eso, cuando monté la escena, algunos de los planos no duraban más que seis fotogramas (un cuarto de segundo en la pantalla) y tenía la certeza de que algunos parecerían demasiado largos en la pantalla. Entonces pulimos la secuencia hasta que quedó exactamente como Sam quería, y algunos de los planos se quedaron en dos fotogramas. Sam siempre ha dicho que yo fui quien le enseñó ese “montaje relámpago”.

Lamentablemente, Sol Siegel fue cesado como jefe de producción y Peckinpah no pudo terminar de montar la película. Sin embargo, la película quedó montada de la manera en que Sam quería y se estrenó como proyección secundaria en programas dobles, ya fuera junto a Los tártaros o Una vez a la semana.

El estreno

L. Q. Jones, visto en La máscara del Zorro como compañero de Antonio Banderas, recordaba lo siguiente sobre el estreno de la película: “Cuando salió Duelo en la alta sierra, la recaudación fue catastrófica porque la habían puesto de relleno para el programa doble de Una vez a la semana, que probablemente sea la segunda, si no la primera, peor película de la historia. Entonces se dieron cuenta de que la que tenía éxito era Duelo en la alta sierra, y que nadie se quedaba a ver la otra película. Así que finalmente tuvieron cabeza y la sacaron de los cines para reestrenarla después”.

Entre los que pidieron el reestreno de la película estaba Jim Silke, un creativo publicitario que por aquel entonces había creado una revista llamada Cinema. Vio Duelo en la alta sierra por primera vez en un autocine. Impresionado, decidió entrevistar a Peckinpah. La publicación del artículo generó cierto interés.

Después de su reestreno, Duelo en la alta sierra se convirtió, a medida que los críticos empezaron a descubrirla, en “la joya oculta del año”.La película ganó el Gran Premio del Festival Internacional de Cine de Bélgica, la Diosa de Plata a la Mejor Película Extranjera en el festival de México, además de obtener muy buenas críticas en Le Conseil des Dix, en Francia. Para Peckinpah, sin embargo, fue más importante la victoria personal que había supuesto su película.

De todas formas, la reivindicación definitiva de Peckinpah como director la hizo su antiguo jefe, Sol Siegel, que después de ver la película en un cine, escribió a Peckinpah una carta que empezaba así: “¿Quién te crees que eres… John Ford?”.

Bibliografía: Sam Peckinpah, vida salvaje, Garner Simmons, 1983

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Grupo Salvaje

Mayo 7, 2008

* * * * * IMPRESCINDIBLE: ¡Esto es cine!

Estoy ante el tipo de película que no tiene término medio. O la odias o a la amas para siempre. Cada uno tiene su opinión.

He tenido la oportunidad de ver esta maravilla en pantalla grande y la he aprovechado. No estaba dispuesto a perdérmela.

Peckinpah hizo el trabajo de su vida. Un western nunca visto. Una revolución. He de reconocer que los trabajos de John Ford fueron brillantes pero ninguno se puede comparar a la brutalidad y a la violencia expresada en esta cinta.

Un grupo de forajidos quiere dar su último golpe y retirarse. Reciben el encargo de robar un cargamento de armas para un general mexicano. Pero las cosas se complican y deciden que la amistad está por encima de todo.

La esencia de la película radica en el honor, la amistad, el compañerismo. Pero, sobre todo, en el grupo. Llegan a formar tal piña que no pueden dejar a uno atrás.

En todas mis críticas hago un análisis de las partes que más me han llamado la atención. Sin embargo, en esta ocasión me resulta muy difícil. ¡Toda la película es brillante!. No hay desperdicio. Incluso en los momentos que no hay acción es perfecta. Aún así, destacaré lo siguiente:

  • Los primeros quince minutos. Son impactantes y demoledores. Desde el plano del escorpión rodeado de hormigas hasta el tiroteo en el centro de la ciudad.
  • El tinte cómico de la escena de la sauna y la bodega. Por primera vez se ve la unión del grupo. Todos van juntos hacia un fin.
  • El asalto al tren y la escena del puente. Los planos generales son impresionantes y maravillosos al mismo tiempo.
  • El asalto al cuartel de los mexicanos. Desde que Pike Bishop les dice a sus compañeros “¡Vamonos!”, se produce un momento tanto épico como emotivo. El brillante recorrido de los cuatro protagonistas formado por William Holden, Ernest Borgnine, Warren Oates y Ben Johnson mezclado con la música de Jerry Fielding me dejaron temblando durante dos minutos en la butaca. Si a esto le unimos las miradas de asombro de los habitantes, el tiroteo infernal mezclado de sangre y polvo y …

En fin, un western dotado de realismo y de honestidad cuyo principio y final nos presenta dos masacres con un mensaje claro, contundente y demoledor a la vez: ya no hay futuro. El oeste como lo conociamos antes está a punto de desaparecer.